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El Toro Con Cadena
Mientras Roy crecía en su ciudad natal en el estado de Ohio,
acostumbraba visitar a su abuelo en la hacienda. Por un tiempo el
abuelo crió un enorme toro en su hacienda; era casi del tamaño
de un búfalo, tenía grandes cuernos y un mal temperamento.
Tú sabes que el toro es el macho de la vaca, y que es un
animal grande, pero no muy inteligente. Un perro viene cuando lo
llamas por su nombre, pero el toro no es tan listo para entender
que lo están llamando por su nombre.
A este toro le gustaba escaparse e ir a visitar a las vacas vecinas.
Era tan fuerte que podía fácilmente romper el cerco
de las praderas y escaparse cuando quería. El abuelo de Roy
se cansó de cuidar al toro fugitivo. Parecía que cada
vez que el abuelo lo dejaba salir al campo a pastar, el enorme animal
corría a visitar a las vacas de la hacienda vecina; nunca
aprendió a permanecer en su hogar. Entonces muchas veces
el abuelo lo mantenía encerrado en un corral contiguo al
granero que llamaba "casa de detención".
Debido a su mal temperamento el toro era peligroso y cuando Roy
iba a visitar al abuelo primero miraba para ver si el toro estaba
por ahí. Roy no se acercaba si el toro estaba en la pradera,
pero el abuelo no le tenía miedo, a pesar que era un hombre
de baja estatura podía conducir a ese gigante sin ningún
miedo.
¿Cómo? Es muy fácil.
Si puedes darte cuenta, notarás que la nariz de un toro es
muy blanda, entonces el abuelo puso un enorme anillo de bronce a
través de los orificios nasales del animal. Ya te puedes
imaginar como esto le hería si alguien trataba de tirar el
anillo, y eso era exactamente lo que el abuelo de Roy hacía.
Enganchaba una cadena en el anillo y lo tiraba cuando quería
que el animal lo siguiera. Conducir al toro por la nariz era muy
fácil, puesto que el dolor era fuerte que no tenía
otra alternativa que obedecer al abuelo. Por supuesto debes recordar
que la cadena no lo maltrataría si él obedeciera.
Qué espectáculo era ver al abuelo de Roy guiando a
un animal tan grande y pesado casi como un automóvil. El
toro siempre iba muy obediente mientras el abuelo de Roy sostenía
la cadena.
Roy estando en la hacienda del abuelito aprendió que eso
mismo sucede cuando pecamos. Si mentimos, robamos o cometemos otras
cosas malas, Satanás nos pone el anillo del pecado a través
de nuestra nariz y nos lleva a donde él quiere como sus esclavos,
pero la Biblia nos dice que Jesús vino a libertar a los cautivos
y para quitar el anillo y la cadena de nuestras narices.
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