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La Caña de Pescar
Era una mañana caliente en otoño. Saúl acababa
de terminar su devocional que hacía cada mañana; respiró
profundamente el aire fresco de la montaña. El sol se reflectaba
de la superficie del lago. Del pórtico de la cabaña
Saúl podía ver a su hermano en el muelle de barcos.
Saúl preguntó, “Que estas haciendo, Juan?”
Juan lo miró y contesto, “Estoy pescando.”
Saúl miró a su alrededor y vio que el palo de pescar
y la caja de Juan estaban en el muelle junto a el. Junto a la caja
estaba una cubeta de agua del lago. Saúl le preguntó,
“No quieres decir que estas apunto de ir a pescar?”
Juan dijo, “No, ya he estada pescando por media hora”
Saúl trato de no reírse y dijo, “Juan, no tienes una
lombriz en el gancho y el hilo ni siquiera esta en el agua, ¿cómo
puede ser que estas pescando?”
Juan sonrió, “es simple, ves que tengo mi gorra para pescar
y mi chaleco salvavidas. Cuando los pescados naden por aquí,
verán a un pescador sentado en el muelle y saltarán
fuera del agua y caerán en la cubeta.”
Saúl se rió, “¡Juan, no vas a atrapar a ningún
pez así! Tienes que poner una lombriz en el gancho y aventar
el hilo al agua.”
Juan respondió rápidamente, “No me gusta tocar las
lombrices, me dan asco. Odio quitar los pescados del gancho porque
a veces me pican sus aletas”
Saúl dejo de reírse, “Juan, nunca atraparás
a ningún pez solo con esperar que vean que eres un pescador,
necesitas meter el hilo al agua. Vamos, te ayudo.”
Algunos Cristianos piensan que la gente va a ver que van a la iglesia,
que le ayudan a otros, o tal ves leen “Amo a Jesús” en la
etiqueta engomada de parachoques. Este tipo de gente cree que cuando
otros ven que ellos son Cristianos, que otros empezarán a
venir a la iglesia. A veces puede ser difícil hablar con
la gente y compartir tu fe. Tú puedes tener miedo de que
se burlen de ti. Jesús nos dijo que vayamos a todas partes
y compartamos las buenas nuevas con todos. Necesitamos estar preparados
para compartir las buenas nuevas cada que tengamos una oportunidad.
Nos podemos preparar con leer nuestras Biblia y orando a Dios. También
es importante que tengamos una iglesia a la que atiendas regularmente,
en la que puedas compartir tu iglesia con otros. Así que
conoce a otros alrededor de ti y comparte las buenas nuevas con
ellos.
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