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¡Lo Fantástico del Mar!



Protegiéndose de la cacería
Los delfines  que salen a cazar su alimento en el fondo del mar que está cerca de Australia occidental, se arriesgan a ser picados en la cara por rayas y otras criaturas.  Por esta razón los delfines traban una esponja de mar en sus picos, a fin de protegerse durante la cacería.
   
¡Uy! Eso es muy profundo
Los pingüinos se zambullen profundamente en el océano en busca de alimento, más que cualquier otro animal no marino. Han sido registrados a profundidades de 230 metros. Ellos usan su ingenio.

¡Babosas marinas al ataque!
La babosa marina mejicana ingiere anémonas que tienen células urticantes.  Luego estas células recorren el cuerpo de la babosa y se depositan justo bajo su piel.  Si un enemigo toca a la babosa, las células urticantes se desprenden y lo escarmientan. 

¡El pez piedra!
El pez piedra goza de doble protección contra sus enemigos.  Cuando está tendido en el fondo del mar, parece una roca.  Si algún enemigo lo llega a descubrir y decide atacarlo, este pez cuenta con 13 espinas puntiagudas y venenosas por fuera y en su parte posterior.

LA PELOTA DE ROBERTO

-¡Abuelito  va a venir!-
Roberto recorría la casa cantando.  Apenas podía esperar a que el carro del abuelito entrara por la calzada de su casa.  Siempre era muy lindo cuando el abuelito iba a quedarse con ellos unos días.  Roberto pensaba que nadie contaba historias tan maravillosas ni jugaba juegos tan lindos ni era una persona tan agradable con la cual trabajar, como el abuelo.
    Por fin el familiar carro azúl entró por la calzada de la casa en el preciso instante en que Roberto estaba abandonando la ventana donde había decidido esperarlo.
-¡Llegó abuelito! ¡Llegó abuelito! – exclamó Roberto y salió como una tromba de la casa.
    El papá y la mamá también salieron para saludar al abuelito y darle la bienvenida.  Pronto todos estaban riendo y hablando mientras le ayudaban al abuelo a bajar su equipaje de su carro.  Cuando estaban terminando de bajar las cosas el abuelo sacó una caja grande y se la pasó a Roberto.
    -Aquí, mi muchacho.  Este es una regalo para ti –dijo èl.
    Roberto desenbolbió la caja tan rápido como pudo, y dentro de ella encontró una pelota brillante y moteada.  Era casi tan grande como una pelota de fúltbol.
    -¡Oh, es la pelota más linda que he visto .dijo Roberto aprentándola contra sí-. ¡Gracias! ¡Gracias abuelito! –exclamó-. Ahora podemos jugar juntos a la pelota.
    Al día siguiente era un día nublado.  Roberto y el abuelo jugaron a la pelota en el jardín.  Después de un rato el abuelo pensó que era tiempo de que trabajaran un poco.  El abuelito cortó la grama del patio y Roberto le ayudó.  Caminó de ida y de vuelta, junto al abuelo mientras èste empujaba la máquina de cortar el césped.  Tan pronto como se llenaba el cesto donde caía la grama cortada, Roberto lo vaciaba.  Cuando llegó el momento de cortar los bordes del césped, Roberto no tuvo mucho que hacer, de modo que tomó su gran pelota brillante y salió a la calzada para hacerla rebotar.  Pero repentinamente tropezó y cayó.  La pelota se le escapó  Roberto se levantó, se sacudió y quiso seguir jugando, pero, ¿dónde estaba  la pelota?  Miró en torno de èl y la vio rodando por la calzada.  Rodo hasta la acera, cruzó la calle y se detuvo debajo de la rueda trasera de un camión.  Roberto comenzó a correr atravesando la calle para buscar la pelota, cuando recordó lo que el papá le había dicho a menudo: “Nunca te metas debajo de un carro o de un camión.  En ese momento el conductor podría ponerse en marcha y podría lastimarte”
    Pero una vocecita pareció decirle: “Anda a buscarla.  Esta vez no te pasará nada si te metes debajo del camión.  Es tu pelota nueva” Pero como que oyó otra voz que le decía: “Siempre es más seguro obedecer a papá”.  Roberto sabía que la voz buena que le hablaba era la de Jesús, Roberto  amaba a Jesús, de manera que corrió a donde estaba el abuelo y le dijo lo que le había ocurrido.
    -Bueno muchacho –dijo el abuelo dándole una palmadita en la cabeza-.  Yo iré a buscar la pelota.  Veamos dónde está.
    El abuelo y Roberto caminaron por la calzada hasta el borde de la acera.  Al principio Roberto no pudo ver la pelota.
.El camión se ha ido –exclamó-, pero ¿dónde está mi pelota?
    De pronto la vio.  Ya no parecía más una pelota…sino un pedazo de goma sucia y aplastada.  Roberto sintió deseos de llorar.
    -¡Oh! ¿Por qué no me metí debajo del camión y la saqué? –dijo-.  Mi hermosa pelota nueva está aruinada.
    .Roberto, mi muchacho, si tu te hubieras metido debajo de ese camión, podría haber en la calle un Roberto aplastado como està la pelota. Podemos ir al pueblo y comprar otra pelota, pero nunca podrìamos conseguir otro Roberto
-dijo suavemente el abuelo-, espero que siempre decidas obedecer la voz de Jesùs.
- Sì- replicò el abuelo-, espero que siempre decidas obedecerla.


¡CRECIENDO PARA JESÚS!

“Irás delante de Dios para preparar sus caminos”. Luc. 1:76.

Introducción

¿Haz ayudado alguna vez a tu papá o a tu mamá a plantar un jardín?  Tal vez has sembrado algunos porotos, poniendo las semillas, dentro del húmedo y negruzco suelo, más allá del alcance de tu vista?  ¡Qué emoción cuando después de pocos días, al enviar el sol sus cálidos rayos sobre el suelo, viste que el terreno se abría a lo largo del surco y se levantaban terrones a medida que los primeros brotes de los porotitos comenzaban a aparecer! ¡Y qué gozo intenso, cuando las dos primeras hojitas se abrieron casi delante de tus propios ojos.  Sí, nada es más interesente que ver el crecimiento de las cosas vivientes de la gran naturaleza de Dios 
Ahora, todos sabemos que para que las cosas crezcan bien en un jardín o huerto, el terreno debe estar cuidadosamente preparado.  A veces hay que recoger malezas y piedras, remover el suelo con el arado o la pala y la tierra queda como una cama delicada y suave para las semillas.  Debemos esperar luego hasta que el suelo se caliente lo suficiente y adquiera la humedad necesaria antes de plantar las semillas.

Tema

Cuando Dios envió a su Hijo para salvarnos del pecado y la muerte, y para ser nuestro modelo de vida, realizó un acto semejante al de plantar una preciosa semilla en el oscuro suelo de esta tierra.  Debía ser el árbol de la vida y la salvación que proveería abrigo y produciría fruto maravilloso.  A medida que estudiemos más la vida de Jesús y su maravilloso plan de salvación lo amaremos aún más.

Cuando Jesús vino a esta tierra, Juan el Bautista fue enviado a preparar el terreno para la llegada de Jesús.  Debía juntar las malezas, las piedras, llamando a la gente al arrepentimiento de sus pecados y apelando a su corazón para estar listos para recibir el mensaje del reino de Dios.  En esta forma el terreno del corazón humano fue preparado para recibir la semilla de la salvación.  Dios envió su Espíritu Santo para preparar el terreno de los sinceros de corazón.  Estoy segura que todos queremos crecer como Jesús creció.  Queremos que el Plan de salvación crezca en nuestros corazones y vidas.  Entones debemos preparar el terreno pidiendo a Dios que envíe su Espíritu Santo para ayudarnos a quitar las malezas y piedras del pecado, limpiar toda la basura de nuestros malos hábitos y estar listos para recibir la buena semilla.

Cierta vez tres jóvenes hicieron un viaje a cierta parte de Australia que nunca había sido explorada.  Gran parte de esta sección del país era desierta, casi no había ninguna cosa viviente para ver.  Habían ya avanzado cierta distancia cuando decidieron no seguir más adelante porque escasamente tenían alimento y agua para el regreso.  No había dónde conseguir más comida o más agua en este gran desierto.  Precisamente antes de regresar, uno de ellos
llenó una bolsa con tierra de este lugar. ¿Qué haces con eso?, le preguntó uno  de ellos.  “Voy a llevarlo a casa y ponerlo en mi jardín.  Quiero ver lo que va a sucede.”  Así lo hizo y día tras día observaba la tierra en su jardín hasta que de pronto, plantas raras comenzaron a aparecer.  Cuando florecieron, algunas tenían las más hermosas y bien formadas flores rojas, otras crecieron en forma de enredaderas con hojas como helechos y con capullos de color anaranjado.  Hombres de ciencia que habían estudiado todo tipo de plantas y flores fueron llamados para observar estas plantas extrañas, pero nunca habían visto nada como esto. 

Nadie sabe cuánto tiempo estuvieron durmiendo en el desierto las semillas de estas plantas.  Probablemente ese lugar antes fue jardín.  Cuando las condiciones del suelo fueron correctas, aparecieron la vida nueva y la belleza. Así sucede con nuestras vidas. 

Conclusión

Sólo Dios puede dar vida y belleza a una hermosa planta como la que encontraron estos jóvenes, y las planta son una bendición para el mundo.  Dios es el único que nos puede dar vida espiritual y hacer que nuestras vidas sean hermosas. 

Las plantas y flores artificiales hechas por el hombre ahora parecen muy reales, pero sólo una planta que crece y tiene vida, posee belleza genuina.  Cuando cómo niños y niñas cristianos, demostramos que somos hermosos en pensamientos, palabras y acciones, estamos dando a conocer que Dios nos ha dado vida espiritual.  Si pudiéramos mirar en el interior de un macetero, veríamos que la plantita tiene muchas raíces que la mantienen derecha y fuerte.  Nosotros también debemos tener raíces firmes de fe y amor para poder vivir vidas íntegras.  Así como todas las partes de una planta son necesarias para que crezca fuerte y hermosa, también todas las partes de nuestra vida son importantes, y cada talento y capacidad deben ser entregados al servicio de Dios.  Y como cada planta necesita del sol, agua y alimento en la tierra para crecer, así nosotros debemos tener el sol del amor de Dios, el agua de la salvación y  el alimento espiritual que obtenemos del estudio de su Palabra.

Debemos pedir cada día a Jesús que nos ayude a conseguir que el terreno de nuestros corazones estén listos y apropiados para ser plantas y flores que irradien belleza a nuestro alrededor y muchas personas que aún no lo conocen puedan ser atraídos por nuestra belleza interior.  Tienes una gran oportunidad para testificar. ¡Qué Dios te bendiga!

Fonte:  www.MinisterioBullon.com
Por:  Sara Bullón
Link Relacionado:  http://www.MinisterioBullon.com

 

 
 
 
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