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El Cumpleaño de Catalina
Catalina iba a cumplir ocho años al día siguiente.
Su mamá le había prometido que podía traer
a seis compañeritos para una cena pasar la tarde con ellos.
Catalina salió con su tía para invitar a seis amiguitas
para su cumpleaños. Su tía pensó que ella debía
invitar a las niñitas con quienes ella jugaba. Todas ellas
vivían en casas muy lindas. Pero Catalina siguió otro
camino deferente, la tía le dijo:
-Catalina ¿no quieres ir por la calle donde
viven tus amiguitas? Son muy divertidas y puedes pasar una tarde
hermosa.
-Vamos a detenernos aquí- dijo Catalina a su tía.
Abriendo una puerta muy vieja ella comenzó a subir una escalera.
Apenas llegó al tercer escalón se detuvo y golpeó
la puerta al tercer escalón, se detuvo y golpeó la
puerta la puerta.
-Entre-dijo una voz. Catalina siguió subiendo y al llegar
arriba saludó a todos y se dirigió a una niñita
que tenía la misma edad y altura que ella. Se llamaba María
y era ciega. Dirigiéndose a la mama dijo.
-Señora Gran, vengo a pedirle que le dé permiso a
María para que venga a mi casa a la cena de mi cumpleaños,
mañana. Mandaré a buscarla si usted gusta.
-Eres muy buena Catalina- dijo la mamá de María-María
tiene tan pocas cosas que hacer, yo sé que se divertirá
mucho si va a tu casa.
Catalina bajo las escaleras y se apresuró a llegar con su
tía a otra casa. Esta vez fue a una zapatería donde
vivía un chico que era cojo. Se alegró mucho de ver
a Catalina y le dijo.
-Todavía me acuerdo de aquellas flores tan lindas que me
mandaste hace algunos días. Traté de cuidarla lo más
que pude, pero se marchitaron y tuve que tirarlas.
- Eso no importa le contestó Catalina y le dijo yo he venido
para invitarte a la cena de mis cumpleaños, te daré
tantas flores como tenga en el jardín. El chico prometió
ir. Catalina fue a otras casas invitando a otros niños hasta
que completó el número de seis. El día llegó
y Catalina y sus invitados estaban felices, ella saludo a todos.
Todos estaban muy felices, comieron muchas cosas ricas y pasaron
una tarde muy divertida. Cuando se fueron, la mamá le preguntó
a Catalina:
-Catalina, ¿por qué invitarles a esos chicos a tu
fiesta de cumpleaños?
-Oh- dijo Catalina-nuestra maestra dijo la semana pasada que cualquier
cosa buena que hagamos a favor de algún necesitado, se la
estamos haciendo a Jesús mismo. Y por eso lo hice, mamá.
La mamá le dio un abrazo y le dijo
-Me alegro mucho de que pienses de esa manera. Esos chicos han pasado
momentos muy felices. Alguien también se alegró muchísimo
además de Catalina, su mamá y los chicos que asistieron
a la fiesta. Fue Jesús mismo.
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