Por Alejandro Bullón
Alborota su casa el codicioso; mas
el que aborrece el soborno vivirá. Prov. 15:27.
La familia recibió la noticia como una
bomba. El padre había sido capturado por tráfico
de drogas. Vieron todo por la televisión, en la hora
del noticiero. Allí estaba el padre, sin camisa, tratando
de ocultar el rostro de las cámaras de los reporteros
de la TV.
A partir de aquel día, muchas actitudes
"misteriosas" del padre parecían tener explicación.
Él siempre decía que viajaba por causa del trabajo,
pero la realidad era otra. Hombre moralista, cariñoso,
esposo y padre ejemplar, siempre proveyó todo lo que
la familia necesitaba. Los hijos lo admiraban, y el descubrimiento
de la vida doble de aquel hombre casi destruyó la unidad
de la familia.
El texto de hoy describe la situación
de muchas personas que no miden las consecuencias cuando se
trata de conseguir dinero. La ganancia deshonesta siempre trae
complicaciones. No siempre con la policía. Son complicaciones
interiores, noches sin dormir, conciencia culpable y horas infernales
de angustia ante la posibilidad de ser descubierto. Todo eso
se refleja en la calidad de vida, que no es lo mismo que confort.
Tú compras confort, pero no calidad de vida. Ir a un
spa, gastar dinero en vacaciones maravillosas, comer en buenos
restaurantes y hospedarse en los mejores hoteles, traen solo
confort.
Salomón declara: "el que aborrece el
soborno vivirá". ¿Acaso la persona deshonesta
no vive? Existe, pero no vive. Vivir en el sentido bíblico,
es más que sobrevivir, es disfrutar de paz, tranquilidad,
sueño reparador, familia, valores espirituales, en fin,
de las cosas simples, aparentemente insignificantes, que dan
a la vida un sentido de plenitud. Eso no se compra. Tú
lo recibes de gracia, de las manos de Dios, mediante el trabajo
honesto.
Enseña esos valores. No impongas nada.
Muchos trataron de hacer eso y solo consiguieron reclamos y
rebeliones. Los valores nunca se imponen, se enseñan
en el día a día, en la convivencia, con la palabra
y con el ejemplo.
Las personas sabias son medidas por la coherencia
de sus palabras y de sus acciones. Sé, con la ayuda de
Dios, una persona sabia, y haz de este día un día
especial de formación de valores en la vida de tus amados,
porque "Alborota su casa el codicioso; mas el que aborrece el
soborno vivirá".
Por Alejandro Bullón