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¡Amélia, mujer de verdad!



Por Rosangela Brito de Oliveira Lima


Pensando en la mujer pos-moderna, me vino a la memoria una canción antigua de Ataulfo Alves, que decía así:

“Hay Dios mío, que nostalgia de Amelia,

Aquella sí que es mujer.

A veces ella enfrentaba el hambre a mi lado

Y hasta le parecía bonito no tener que comer.

Y cuando me veía preocupado,

Me decía cariño, ¿qué se va hacer?

Amelia no tenía nada de vanidad

Amelia si que era mujer de verdad”.

Y, entonces, yo me pregunto: -¿Donde están las Amelias? ¿Aquellas que soñaban con el matrimonio, planeaban formar una familia y cuidar de ella? ¿Aquellas que se casaban para permanecer casadas al precio que fuera? ¿Qué entendían que el matrimonio es una alianza, y si es una alianza, tiene que ser eterno y no un banal contrato temporario que se deshaga a cualquier hora delante del menor desentendimiento?

Para ellas los problemas solo solidificaban la unión, por que no existía la palabra separación en el diccionario de ellas.

Las Amelias se masculinizaron en la revolución industrial, se libertaron con las píldoras anticonceptivas, se escondieron en las burocráticas oficinas, salen sin ropas en los “outdoors”, consiguen disimular con las cirugías plásticas y se vengaron de los hombres prostituyéndose más que ellos, olvidando del amor y entregándose al sexo por el sexo.

En Suecia, las muchachas están peleando por el derecho de ir a la piscina con los pechos desnudos como los muchachos. En todo el mundo ellas están luchando para legalizar el aborto y por derechos (y deberes) de trabajo igual que a de los hombres.

Y, cuando consiguen todo eso, se quedan chasqueadas al sentir que son desvalorizadas y usadas por esos hombres que ahora también les gusta verlas trabajando, dividiendo los gastos y librándose de hijos indeseados, dejando para ellos apenas la parte interesante de la carnalidad, desvinculándola de sus consecuencias.

Hoy, los hombres, están comenzando a interesarse por actividades que las mujeres abandonaron. Cuidan de los hijos y disfrutan momentos “gourmet” con los amigos. Descubrieron que es muy bueno cambiar de papel con la mujer.

El mundo esta perdiendo con el desaparecimiento de las mujeres. Los niños están siendo abandonados en las manos de extraños o en guarderías. Los esposos están desanimados y preocupados y, muchas veces, sin tener paz para trabajar. Algunos hombres están hasta desviándose de sus personalidades, llegando al cumulo de no ver la diferencia entre hombre y mujer, se entregando a pasiones infames y a consecuente decadencia sexual.

Es una pena que esa generación de mujeres todavía no se tenga percatado como es bueno tener tiempo de calidad con los hijos, llevándolos y buscándolos en la escuela; haciendo un pastel para la tarde, tomando un té con las amigas, mientras descansa de los quehaceres con los hijos; y tener más tiempo para dedicarse a las cosas espirituales y eternas como reuniones de oración, lectura de la palabra de Dios y comunión con el pueblo de Dios, orando por la prosperidad del esposo como proveedor de la casa. “A Adán le dice: en fatiga obtendrás el sustento durante todos los días de tu vida… con el sudor de tu rostro comerás el pan…”(Génesis 3:17-19).

Es una pena que la mujer de hoy haya dejado su posición de mujer para enfrentar una lucha desigual, cobarde e injusta con el hombre en el campo de batalla de él. Esa guerra que el mundo coloca, no existe, porque la mujer no es competidora del hombre más una ayudadora de él. “Le hare una auxiliadora que le sea idónea”.(Gen. 2:18).

Están desapareciendo las mujeres-madre, las mujeres-Amelia, las santas mujeres y las mujeres-María, como aquella que dice: “Mi alma engrandece al Señor, y mi espíritu se alegra en mi salvador”(Lucas 1:46-47).

Mujeres de Dios, no nos dejemos llevar por los modelos de este siglo. Luchemos para hacer la diferencia en medio de esta multitud enloquecida. Volvamos a las veredas antiguas. Que la dignidad y la honra sean nuestros vestidos. Que seamos llamadas dichosas. Retomemos los dones y talentos dados por Dios e no nos dejemos influenciar por una propaganda atea, perniciosa que no conoce los padrones de nuestro Dios.

Volvamos a ser ‘Amelia- la mujer de verdad”, tan cantada por Ataulfo y tan ansiada por nuestros esposos. Volvamos a ser simplemente MUJERES,,,

Traducción: Sara Orfilia Silva de Bullón – sosbullon@uol.com.br
Fonte: www.verboeterno.wordpress.com/2008/05/27/mulher-de-verdade/
Autor: Rosangela Brito de Oliveira Lima.

 

 
 
 
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