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La Cerca
En una oportunidad, mi vecino soltó sus conejos dentro de
la cerca de su terreno, durante mucho tiempo mi perra estuvo vigilante
ante la posibilidad de que en algún momento salieran de su
cerca y poder así devorarlo.
Sin embargo, los conejos siguieron dentro de la cerca, saltaba de
un lado hacia otro ante la mirada fija del perro, que solo podía
mirarlos, mas no podía tocarlos porque estaban protegidos
por la cerca. Si estos conejos hubiesen salido de la cerca, de inmediato
hubiese empezado una persecución que tal vez hubiesen terminado
en la muerte prematura de estos animales.
Los cristianos también estamos protegidos por Dios, quien
es tipo de esa cerca espiritual que nos protege del mal y del peligro.
Y el perro que está fuera de la cerca, podría ser
ese león rugiente que busca a quien devorar.
Debiéramos estar más pendientes de estar dentro de
la voluntad del Señor, protegidos por la cerca, no fuera
de ella. Porque afuera está el tentador dispuesto a hacer
caer al cristiano y a apartar su mirada del Señor cada vez
más, de manera que pronto nos tenga en medio de sus garras.
Tal vez por curiosidad o por hacer nuestra propia voluntad, caemos
en el error de salir de la cerca del Señor, poniendo en peligro
nuestra cristiandad ignorando las maquinaciones y acechanzas del
enemigo. Estemos pues alerta de estar bajo en el abrigo del Altísimo
y bajo la sombra del Omnipotente.
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