De tanto en tanto debo ir al Aeropuerto a buscar a algún
amigo o amiga.
En general uno llega temprano y comienza un tiempo de espera en
el cual se mira permanentemente, y con cierta ansiedad, un gran
cartel que anuncia la hora en que arribarán los distintos
servicios.
Cuando el avión está próximo al aeropuerto,
haciendo maniobras de aterrizaje, en un extremo del gran cartel
electrónico aparece la palabra: CONFIRMADO.
La ansiedad de la espera cambia, pues sabemos que en poco tiempo,
aparecerá otro anuncio que dirá: ARRIBADO.
Salvando distancias, en el mundo vivimos una experiencia similar:
Estamos aguardando una llegada. Tenemos el anuncio de la proximidad
del Señor, muy pronto, viviremos la gozosa experiencia
del encuentro, con aquel cuya venida hemos estado aguardando con
distintas expectativas. El anuncio: ¡Confirmado! se cambiará
por un: ¡Arribado!