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El Mejor Lugar Del Mundo

Salsa Jovem

Por Silvia Tapia Bullón

¡De repente me doy cuenta donde estoy! Los siete días anteriores pasaron en un corre-corre total: documentos, visa, maletas, pasajes, despedidas, lagrimas sentimientos encontrados… Todo había pasado tan rápido  que yo ni había tenido tiempo para reflexionar sobre el tamaño de las consecuencias  que mi decisión había causado. Entonces levante la cabeza y observe a mi alrededor, fue en ese preciso instante que pude percibir la realidad de mi situación. Sentí un vacio tan grande que me fue imposible permanecer por mas tiempo en la clase, literalmente salte de mi asiento y camine directamente hacia la puerta ignorando completamente las miradas sorprendidas  de mis compañeros de clase e de nuestro profesor.
Aquel lunes quedo grabado para siempre en mi vida. Exactamente una semana atrás, a esa misma hora, yo estaba  tranquilamente viendo televisión en mi casa. Semanas atrás me había graduado de la escuela secundaria y no tenía la más remota idea de lo que quería para mi futuro. Por varios años yo decía que quería estudiar abogacía, pero mi madre nunca  aprobó la idea porque eso significaría estudiar en una institución no cristiana, y llevando en cuenta los últimos años de mi vida ella sabía que yo necesitaba estudiar en una institución cristiana. En aquella época yo sentía, realmente, que estaba fuera de lugar. Tenía la seguridad de que yo no hacia parte de todo lo que me rodeaba, el problema era que también no sabía cuál era mi verdadero lugar; todo lo que yo sabía era que yo quería salir y tenía urgencia de eso. Pero cuando yo hablaba en “encontrar mi lugar” yo imaginaba que eso sería posible dentro de mi país, salir de casa pero no ir muy lejos, “la primera salida fuera del nido”.
Estaba viendo televisión y de repente suena el teléfono. Era mi madre con una idea “completamente loca”: Hija, ¿ya pensaste en la posibilidad de estudiar en otro país?  Yo cerré los ojos y pensé para mis adentros:”Claro que yo había pensado, pero: Mamá si tú no estás de acuerdo con la idea de estudiar en una universidad que está a 100 kilómetros de casa, como yo podía esperar que tu estés de acuerdo con un viaje fuera del país? Pero mi madre fue usada por el Espíritu Santo, eso explica el hecho de ella permitir que ese sueño sea realidad. Desde aquel instante ella se transformo, pasando de madre a compañera y amiga; ella me inculco valor para estudiar Comunicación Social en  el UNASP -  Centro Universitario Adventista de San Pablo, Brasil. Bueno, acepte la idea pero me parecía una gran locura, principalmente porque yo tendría que estar en San Pablo, Brasil lo máximo el viernes (y era lunes) para poder estar en el examen de admisión, para eso necesitaría tener los documentos necesario listos y la visa de estudiante aprobada hasta el jueves, pero a pesar de saber que las chances eran mínimas, yo decidí aceptar. Si  realmente Dios estaba dirigiendo, El abriría  todas las puertas necesarias y yo  tendría seguridad de sus planes para mi vida.
Así fue como todo comenzó, si yo me pusiese a contar cada milagro que vi esos tres días, tu  tendrías muchas páginas para leer. Finalmente el jueves llegó y recibí la llamada de la Embajada Brasilera, comunicando que mi visa había sido aprobada y estaba lista. Mi alegría fue total que hasta me olvide de contar la noticia para mis amigos, hubo tiempo apenas para la familia.
Las horas siguientes fueron más corridas todavía; tenía que preparar las maletas ya que mi vuelo saldría a las 12:00 del viernes, o sea al siguiente día. Realmente yo no había tenido tiempo de  pensar en mas nada, fue mejor así…El día del viaje lloré, pero no tenía plena conciencia de lo que estaba haciendo. Dormí todo el viaje y parece que cuando desperté solo mi cuerpo despertó, porque mi cerebro solo fue a percatarse del cambio el lunes, dentro de la sala de clases, el primer día en la universidad.
Salí corriendo de la sala de clases y fui directo a mi cuarto. Entrando allí, tranque la puerta y solté mi llanto. ¿Dónde yo andaba con la cabeza cuando decidí estudiar aquí? ¿Dónde estaba mi sensatez? Brasil,  como si yo hablase portugués… ¡Bonito! Estudio Comunicación Social y no  tengo idea de cómo comunicarme con las personas que me rodean. ¡Voy a estar un año aquí y ya me quiero ir! No es así que yo quería que fuese, no debía ser de ese modo; yo debería haber encontrado mi lugar y estoy más perdida que antes. ¡Yo no pertenezco a esta realidad, quiero volver a casa ahora!  Y cada vez más los sentimientos de angustia, soledad y miedo aumentaban en mi corazón. ¡Comencé a recordar a mi madre y su manía de limpieza, de mi hermanita y sus locas historias, de mi hermanito menor que estaba aprendiendo a hablar, de mi abuelita y de su deliciosa comida…Mis abuelos paternos, mis tíos, mis primos, mis amigos! Todos los que yo amaba estaban tan lejos de mí. Yo estaba sin valor para proseguir, pero lo peor era que me sentía perdida; necesitaba de un lugar para refugiarme y no sabía dónde encontrarlo.
Fue en ese momento de desesperación que Jesús llegó para secar mis lágrimas y darme la fuerza y el valor que yo tanto necesitaba. Llegó así como lo ha hecho a lo largo de estos 20 años, llegó así como llegará todas las veces que yo lo necesite. Una chica del cuarto vecino puso  en su aparato de sonido un CD con una música y ella comenzó a cantar, acompañando la solista: “en el mundo todavía existen bellezas que alegran la vida y nos hacen soñar; lugares felices de la naturaleza donde a cualquier ser humano le gustaría estar”… Y de repente, a pesar de no entender todavía el portugués, reconocí la música que yo misma había cantado muchas veces en mi iglesia; mis ojos se llenaron de lágrimas… “Mas de todos los lugares, el más bonito e inspirador, es  donde estoy en oración a los pies del Salvador”… Solo entonces comprendí que había encontrado mi lugar, y para ser franca yo siempre había estado allí. Canté, canté el coro con tanto sentimiento que  me pareció oír otras personas cantando conmigo; sentí que Dios quería que yo entendiese que el mejor lugar del mundo siempre será a sus pies. Él quería que yo comprendiese que su mano poderosa me había llevado hasta aquel lugar, Él quería que yo sintiese que  me estaba abrazando en ese preciso instante. Entonces me deje envolver por su abrazo cariñoso de Padre. Aquel lunes yo decidí que  este sería para siempre mi lugar.

Silvia Tapia Bullón

Silvia es alumna del 4to año de Publicidad y Propaganda del Centro Universitario Adventista de San Pablo – Brasil (UNASP). Actualmente trabaja como free lance para la “Nuevo Tiempo”, ayudando en el área de producción para televisión; también trabaja como productora de algunos programas en español en la Radio UNASP FM.
Para entrar en contacto con Silvia, escriba a Silvia.Elena@ministeriobullon.com

 
 
 
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