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Verduras: Mientras Más Oscuras, Más Saludables
Es importante distinguir los tipos de verduras: las de hoja verde,
en las que predomina el material foliar (espinaca, lechuga, etc);
las que son propiamente raíces (zanahoria, rábano,
puerro, espárrago); los bulbos (cebolla, ajo); los frutos
(berenjena, pepino, calabaza); los tallos (apio, cardo); las flores
(alcachofa, coliflor), y los hongos (champiñón, seta).
También existen verduras consideradas un tanto exóticas
como las algas que resultan asimismo muy recomendables.
Las verduras de hoja verde aportan muy poca energía, desde
el punto de vista nutricional, por lo que son muy recomendadas en
los regímenes de adelgazamiento y de mantenimiento de peso.
En Estados Unidos se han iniciado en los últimos años
campañas de consumo de frutas y verduras, sobre todo entre
la población infantil, como si de una cruzada se tratara
para lucha contra la nefasta obesidad como consecuencia de la comida
rápida que no contempla los alimentos referidos.
Un estudio publicado en la revista “British Medical Journal” y elaborado
por investigadores de la Universidad de Navarra (norte de España)
revela que las personas que siguen esta dieta tienen, entre otras
ventajas, hasta un 83 por ciento menos de riesgo de padecer diabetes
tipo II, o diabetes del adulto.
AGUA, COMPONENTE PRINCIPAL
El principal componente de las verduras en general es el agua, que
supone hasta un 80 por ciento, lo cual revela el gran poder de hidratación
de este tipo de alimentos, que también contienen una importante
cantidad de fibra, un elemento por otro lado no digerible pero que
resulta muy beneficioso para el tránsito intestinal.
Los nutricionistas advierten de que los glúcidos asimilables
de las verduras, principalmente féculas, apenas alcanzan
el 10 por ciento de la aportación energética que precisa
el organismo, lo cual previene de los riesgos de una forma de alimentación
reducida a este producto. Asimismo, la aportación de proteínas
es muy baja y la de lípidos (conocidos incorrectamente como
grasas) prácticamente inexistente.
Como compensación a estas carencias, las verduras resultan
más saludables cuanto más oscuras son. Ello se debe
fundamentalmente a que son una fuente de primera categoría
de algunas vitaminas liposolubles, sobre todo de carotenos. Además,
aportan antioxidantes, como el ácido fólico y la luteína,
y minerales, como el calcio y el hierro, en proporciones bastante
notables.
PROPIEDADES ANTICANCERÍGENAS
Está demostrado que el consumo de verduras, sobre todo las
de hoja verde, previene de una serie de problemas que pueden degenerar
en enfermedades graves, como la hipertensión, el colesterol,
o la hinchazón de vientre y extremidades.
A determinadas verduras de hoja verde –que tanto cuesta ingerir
a algunas personas, sobre todo a los niños-, como el brécol
o brócoli, se les atribuyen propiedades anticancerígenas.
Según ciertas investigaciones citadas por publicaciones especializadas,
como “DiscoveryDSalud”, el brécol ayuda a destruir toxinas
y carcinógenos del organismos, además de ayudar al
sistema inmunitario y de destructor de la temible bacteria “Helicobacter
pilori”, que anida en nuestras vísceras.
Otros estudios indican que la presencia en estos frutos de la tierra
de una sustancia denominada quercetina ayuda a luchar contra la
amenaza de formación de células cancerosas.
El selenio que contienen la cebolla, el puerro y el ajo podría
ser el causante de la desaparición de gérmenes patógenos
y células cancerígenas al acecho. Y algunos científicos
atribuyen a la coliflor, la col y el rábano no solo propiedades
anticancerígenas efectivas sino también elementos
resistentes a los virus.
Un equipo de investigadores del Instituto de Conservación
y Mejora de la Agrodiversidad de Valencia (este de España)
asegura haber obtenido en el laboratorio nuevas variedades de berenjenas
con propiedades que resultan beneficiosas para la salud.
Las altas propiedades nutritivas de esta variedad de berenjena se
deben a una mayor concentración en polifenoles, hasta 800
miligramos por kilo cuando los niveles medios se sitúan entre
los 300 y los 400 miligramos. Según el profesor Jaime Prohens,
coordinador del equipo de investigadores, "este componente
tiene influencia en el retraso del envejecimiento, ayuda a controlar
la hipertensión, a reducir los niveles de colesterol en sangre
y a prevenir determinados tipos de cáncer".
DIFÍCILES DE DIGERIR
Las verduras que no son de hoja verde pueden aportar algo más
de energía que éstas pero contienen más o menos
la misma cantidad de agua y proteína, y en muchos casos aportan
un elevado nivel de féculas.
No debe olvidarse por otro lado que las verduras son alimentos más
difíciles de digerir -y en consecuencia de extraer de ellos
los nutrientes- que los de origen animal. Ello se debe en gran parte
a que las células animales son mucho más frágiles
que las vegetales. Mientras las primeras solo están recubiertas
por una débil membrana celular, las de los tejidos vegetales
presentan una gruesa pared adicional, formada por celulosa y otros
materiales fibrosos y resistentes.
Para hacer más digeribles las verduras, lo habitual es recurrir
a la cocción, que rompe su estructura y las ablanda. Sin
embargo, si tiramos el agua en que hemos hervido las verduras desaprovecharemos
los minerales, la proteína, las féculas y las vitaminas
que han resistido a la ebullición. Lo que queda es casi exclusivamente
fibra. El caldo vegetal y las verduras al vapor son soluciones apropiadas
para aprovechar mejor ese caudal de nutrientes.
Al margen del aspecto saludable de las verduras, no debe olvidarse
la higiene antes de ingerirlas, sobre todo crudas, pues contienen
gérmenes patógenos que pueden resultar muy perjudiciales
para la salud. El gobierno de Estados Unidos, por ejemplo, autorizó
hace ya dos años la irradiación ionizada de las lechugas
y las espinacas para el control de los patógenos como la
bacteria E. coli, un procedimiento que, según la Dirección
de Alimentos y Medicamentos (FDA), “no afecta adversamente los alimentos".
Las aplicaciones bajas de irradiación ionizada impiden la
germinación en bulbos y tubérculos, retrasan la maduración
de las frutas, y ayudan a eliminar insectos y parásitos de
los alimentos.
Por: Por Francisco Galindo, Msn.com - Salud
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