Por Pedro Martínez, M.D., C.M.C.M.
La Historia de Andrés
Aquella noche será para mí una noche inolvidable,
mientras jugábamos voley-ball, aquel sábado de noche,
jamás soñé que su vida cambiaría para
siempre. Todavía recuerdo sus palabras “ayudame, Pedro”
mientras se desplomaba al suelo mi querido hermano Andrés[i].
En medio del bullicio de la confusión que siguió,
Andrés se quejaba “no puedo mover mi brazo” “ no siento
la pierna”. Los segundos y minutos que transcurrieron fueron para
mi los más largos de mi vida. Allí encima de la
mesa de comer, donde le pusimos, contemplaba como lentamente su
habla se transformaba de una fuerte voz juvenil, a palabras que
no podíamos entender.
Junto a los paramédicos que llegaron, lo transportamos
al hospital local. Como era su médico de cabecera, pude
facilitar la comunicación entre los doctores de la sala
de emergencia y los familiares de Andrés.
La tomografía axial computarizada que le hicieron de la
cabeza, demostraba una área de infarto bastante extensa
que abarcaba varias partes (i.e., lóbulos) del cerebro,
en el lado derecho. Los minutos contaban. Si queríamos
hacer algo por Andrés, allí debíamos decidir
si le administrabamos un anticoagulante especial cuya función
era romper el coágulo y permitir que la sangre volviera
a circular por el cerebro. Así podríamos prevenir
que el daño a su cerebro se extendiera
Finalmente, después de una larga discusión, se
decidió que lo mejor era administrarle “la medicina” (i.e.,
trombolítico (TPA) por sus siglas en inglés). Así
se hizo.
La espera por los resultados sería larga y penosa. Le
tomaría a Andrés largos meses de rehabilitación
y tratamiento para que al fin volviera a caminar. Andrés
continua en el presente con su programa de rehabilitación
con muy buenos resultados. aunque su capacidad mental se recupera
muy lentamente. Periódicamente Andrés me visita
en la oficina, lo cual me alegra. Sin embargo lo que me causa
mayor satisfacción es verlo en la iglesia cantando y orando
todos días de culto, algo que considero casi un milagro.
La Realidad
Cada minuto que pasa, una persona sufre de un accidente cerebro
vascular,(es decir que la circulación que mantiene vivo
al cerebro es abruptamente cortada). Esto representa unos 730,000
nuevos ataques al año. Las embolias o accidentes cerebro
vasculares son la causa de más de 160,000 muertes en los
EE.UU. cada año.[ii]
Esto lo convierte así en la tercera causa de muerte en
el territorio norteamericano y la número uno como causa
de daño cerebral. El tipo más común de accidente
cerebro vascular es el infarto cerebral(70%)[iii]. La mayoría
de estos infartos están asociados con la arteriosclerosis.
Esta a su vez está asociada con los depósitos de
grasas en las arterias.
En realidad en el curso de toda un vida, cuatro de cada cinco
norteamericanos se verán afectados por esta enfermedad.
A pesar de todos los avances modernos el 33% de estos pacientes
sufrirán otro ataque en un plazo de 5 años. Aun
más de los 570,000 norteamericanos que sobrevivan al primer
ataque, un promedio de 10-18% tendrán el próximo
en menos de un año. El costo total de esta enfermedad se
aproxima en unos 30 billones de dólares anuales.
El análisis
Pero, ¿porque le ocurrió esto a Andrés?.
¿Nos habla la Biblia acerca de este mal, que junto con
los ataque al corazón (infarto al miocardio) se han convertido
en las amenazas más feroces de la sociedad moderna?.
Quizás la primera pregunta tengamos dificultad en entenderla.
Si creemos que Dios sigue en control, debemos de aceptar que todo
lo que le sucede a los hijos de Dios tiene algún propósito.
En cuanto a la segunda pregunta, realmente hace más 3,000
años que el Señor en sus instrucciones al pueblo
de Israel, durante su estadía en el desierto, les dijo
:
bullet
"Estatuto perpetuo será por vuestras edades, dondequiera
que habitéis, que ninguna grasa ni ninguna sangre comeréis"[iv]
( el énfasis es nuestro)
Dios había prohibido al pueblo de Israel que consumiera
el Cheleb (heb. bl,x, ) es decir la porción de la grasa
animal. Esta palabra aparece 90 veces en el Antiguo Testamento.
En el libro de levítico aparece unas 45 veces, refiriéndose
generalmente a la grasa de los animales de sacrificio.
A los hebreos se les prohibió comer la grasa/grosura o
el sebo (Lev. 3:17; 7:23, 24). La grasa, en especial la que rodeaba
los intestinos y los riñones, era quemada por los sacerdotes
(Lev 3:3-4, 10, 14-16) como "aroma grato a Jehová"
(Lev. 17:6). Los hebreos creían que los riñones
eran el asiento de los pensamientos, (es decir el cerebro). Otros
consideraban las grasas como símbolo de la fuerza humana.[v]
La prevención es un “aroma agradable” a Dios. El no se
deleita en el sufrimiento humano, por eso exigía que se
le sacrificase a él. Su valor sacrificial era de un valor
preventivo. Desgraciadamente sus intenciones fueron y siguen siendo
despreciadas por los seres humanos, que buscando cualquier excusa
siguen ignorando las advertencias divinas, para luego echarle
la culpa a él cuando sufren del mal que él quiso
prevenirles. ¿Que ironía, verdad?
Dios quería que ese valor preventivo se preservara a través
de las edades y las generaciones. Por eso las frases: “Estatuto
perpetuo” (heb. :lw[ tqj), “por todas tus generaciones” o “por
vuestras edades” (heb. :kytrdl)) y “donde quiera que habitéis”
(heb. :kytbvwm lkb ) [vi] claramente reflejan, sin lugar a dudas,
el mandato divino que establece no excepciones.
Sus implicaciones no deberían tener limitaciones geográficas
ni raciales. Ni siquiera el tiempo debería haber sido un
factor. A pesar que las instrucciones dadas por él estaban
fuera del alcance científico de su época, no debían
dudarlas.
Algunos han querido comentar que esto sólo se aplicaba
a los animales sacrificiales. Por eso más adelante Dios
declararía:
bullet
"Di a los hijos de Israel: Ninguna grasa de buey ni de cordero
ni de cabra comeréis. La grasa de un animal muerto, y la
grasa del que fue despedazado por fieras, se dispondrá
para cualquier otro uso, pero no la comeréis. Cualquiera
que coma grasa de animal del que se ofrece a Jehová ofrenda
quemada, la persona que la coma será eliminada de su pueblo.”[vii]
(El énfasis es nuestro)
Para poder impresionar al pueblo que acaba de salir de Egipto,
Dios tuvo que usar un vocabulario aparentemente un poco fuerte.
bullet
Porque cualquiera que comiere grasa de animal, del cual se ofrece
a Jehová ofrenda encendida, la persona que lo comiere será
cortada de entre su pueblo.”[viii]
Como estaba fuera del alcance de la medicina de esos días,
en su misericordia Dios le dijo al pueblo que aquel que infringiera
o violara esas leyes de salud sería cortado. Hoy a pesar
de los avances modernos no es muy raro que tanto los familiares
como los pacientes que han sufrido los efectos devastadores de
un accidente cerebro vascular isquémico (stroke por sus
siglas en inglés) desearían haber muerto en ese
instante, que tener que sufrir las consecuencias de las secuelas
o cicatrices dejadas por el mismo.
Esa palabra “cortada” proviene del hebreo Karat (Heb. tr;K' )
que significa cortar o eliminar una parte del cuerpo. Bueno, eso
es exactamente lo que hace una placa de colesterol (fomentado
por el consumo de grasa, en especial las saturadas) cuando se
rompe. La exposición de este material a las defensas del
cuerpo, estimulan la formación de coágulos. Estos
a su vez, impedirían parcial o totalmente la circulación
cerebral, “cortando” así esa porción del cerebro
de los nutrientes necesarios para funcionar normalmente.. Esto
hace que esa parte literalmente se encuentre “cortada” del resto
del cuerpo. Por lo tanto es sinónimo de muerte y/o separación.
Un análisis más detallado de esta palabra nos lleva
a la conclusión de que su raíz conlleva el mensaje
de “terminar o llegar al final de algo”, eliminar, remover y/o
destruir
Siglos más tarde (hace más de 113 años),
el mismo Dios que instruyó al pueblo de Israel, se revelaría
de vuelta a sus hijos con el mismo mensaje. Desgraciadamente la
ciencia médica de esa época presto poca atención
a esos consejos.
En 1868 Dios dijo a través de su sierva inspirada lo siguiente:
bullet
“Como familia, estáis lejos de hallaros libres de enfermedad.
Habéis usado el sebo de los animales que Dios en su Palabra
prohíbe expresamente. "Estatuto perpetuo será
por vuestras edades, dondequiera que habitéis, que ninguna
grosura ni ninguna sangre comeréis" (Lev.3:17)”[ix]
[el énfasis es nuestro]
Más adelante ella diría:
bullet
“La carne se sirve despidiendo un fuerte olor a grasa, porque
conviene al gusto pervertido. Tanto la sangre como la grasa de
los animales son consumidas como manjares deliciosos. Pero el
Señor dio instrucciones especiales de que estas cosas no
debían comerse. ¿Por qué? Porque su uso produciría
una corriente sanguínea enferma en el organismo humano.
El no prestar atención a las instrucciones especiales del
Señor ha traído una variedad de dificultades y enfermedades
a los seres humanos... Si éstos introducen en su organismo
lo que no puede constituir buena carne y buena sangre, deben soportar
los resultados de su falta de atención a la Palabra de
Dios.”[x] (el énfasis es nuestro)
Para luego recomendar:
bullet
“Las frutas y los granos y vegetales, preparados de una manera
sencilla, sin especias ni grasa de ninguna clase, complementados
con leche o crema, constituyen el régimen más saludable.
Imparten alimento al cuerpo y proporcionan poder de resistencia
y vigor del intelecto, no producidos por un régimen estimulante.”[xi]
(El énfasis es nuestro)
¿Que podemos hacer?
Debemos recordar que las dietas bajas en grasas reducen los riesgos
de enfermedades del corazón, bajan la presión arterial
y protegen contra ciertos tipos de cáncer. En los EE.UU.
la reducción en el consumo de las grasas han contribuido
a un 20-30% de disminución en la mortalidad debido a las
enfermedades del corazón en los últimos 25 años
Un ejemplo de dieta saludable es la que llamamos “La dieta del
mediterráneo”. Esta dieta es rica en vegetales, frutas,
granos, frijoles y pescado. Hoy sabemos que puede reducir los
riesgos de un segundo ataque cardíaco pen un 70%. El Dr.
Michael Longeril del “Explorations Fonctionnelles Cardiorespiratoires
et Metaboliques” en Saint_Etienne, Francia, ha llegado a esa misma
conclusión después de 4 años de intensa investigación
científica[xii]
En conclusión
Muchas veces debido a nuestras diferencias teológicas
nos tornamos ciegos a la realidad de los hecho bíblicos.
El valor de declaraciones tales como: "Estatuto perpetuo
será por vuestras edades”[xiii] dada al pueblo de Israel,
estaban destinada no sólo al pueblo judío sino a
toda la humanidad. La ciencia continúa confirmando todo
lo establecido por Dios. Ya es tiempo de prestar atención
cuidadosa a estos consejos divinos.
Permítame, queridos lectores, recordarles que los mensajes
bíblicos concerniente a la grasa sólo hace énfasis
en la grasa animal. La razón es que las grasas de origen
vegetal son por lo general más saludables. Las grasa y
aceites que aumentan el colesterol y por lo tanto sus riesgos
de una parálisis, al promover la obstrucción de
la circulación son:
bullet
Grasas Saturadas: Estas se encuentran en los productos derivados
de la leche y la carne, tales como la leche, el queso, los helados
o nieve, las carnes de res y por supuesto de cerdos. De las grasas
vegetales cuyo consumo debiera ser muy limitado debemos incluir:
las de coco y palmeras
bullet
Grasas Trans: Estas se forman cuando al aceite vegetal se le
endurece para mantener el sabor y que no se dañe. Entre
estas se encuentran la manteca vegetal, las margarinas y los productos
tales como las papas fritas, el pollo frito, los pasteles las
"doughnuts" y las galletas dulces
Por el otro lado las grasas que son consideradas más saludables
son:
bullet
Grasas mono-saturadas: Estas se encuentran en grandes cantidades
en los aceites de oliva, maní y canola
bullet
Las Grasas poli-insaturadas: Estas se encuentran en los aceites
de la soya, el maíz y el girasol
En resumen recomendamos lo siguiente: Coma grasa lo menos posible.
En lo posible trate que la grasa que consuma sea de baja saturación
(como en la de los vegetales). Evite en lo posible la azúcar
y los carbohidratos simples. Enfoque sus energías en los
carbohidratos más complejos (como los encontrados en las
frutas) y en la fibras[xiv]
Pero sobre todo, prestemos atención a las advertencias
divinas y creamos por fe, aunque no haya sido científicamente
probado, porque así lo dice Jehová.
Endnotes:
horizontal rule
[i]Nombre ficticio para proteger la identidad del paciente
[ii]National Stroke Association, 1996
[iii]AHA Heart and Stroke Facts : 1996 Suplemento Estadístico
[iv]Levítico 3:17-- RVA95
[v]Heller, J., "Die Symbolik des Fettes im AT," VT
20:106-8.
[vi]Hartley, John E., Word Biblical Commentary, Volume 4: Leviticus,
(Dallas, Texas: Word Books, Publisher) 1998.
[vii]Levítico 7:23 -25 (RV95)
[viii]Levítico 7:25 – RV95
[ix]2T 61 (1868)
[x]Carta 102, 1896
[xi]CG 380.2
[xii]Association.Circulation: Journal of the American Heart Association
1999;99:733_735, 779_785.
[xiii]Levitico 3:17 - RV95
[xiv]The New England Journal of Medicine, August 21, 1997, Volume
337, Number 8:562_569
Fonte: Artículo aparecido en la revista
Por: Por Pedro Martínez, M.D., C.M.C.M.
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