Por Joaquín Cázares, MD. , MPH
Las estadísticas dicen que para el año 2080 el 40%
de la población de los países industrializados tendrá
65 años o más, sin embargo, muchos de los que lleguen
a esa edad, no podrán decir: “Mi certificado de nacimiento
es viejo pero yo no.”
La pregunta que toda persona hoy, debería hacerse es:
¿qué estoy haciendo para llegar a la ancianidad,
vigoroso y saludable?
Muchos de mis pacientes entre 50 y 65 años, en los tres
continentes donde trabajé, si no tienen diabetes, hipertensión
o problemas cardiacos, tienen cáncer. Lo mismo podría
decir de las miles de personas que he auscultado en varias ciudades
de Latino América, África, España y Estados
Unidos. Cada día aumentan los pacientes con diabetes e
hipertensión. A esta dupla “asesina”, se le unen otras
enfermedades, primas hermanas de éstas y llevan miles de
personas a la muerte prematura.
Es fantástico ser joven, pero es necesario ser sabio
y planear el futuro inmediato y mediato. Por favor, ¡Di
sí, a la vida sana y vive sin remordimientos después
de los 40!
La juventud pasa volando. Estás en el maravilloso tiempo
de sembrar el bien. Si no lo haces, en menos de lo que imaginas,
estarás cosechando las tormentas del dolor y del sufrimiento.
He tenido la oportunidad de dar clases en varias universidades
y recuerdo como si fuera ayer, a un grupo de alumnos. Por favor
acompáñame con ellos a la sala de cirugía
de un lujoso hospital. Son cinco estudiantes del tercer año
de medicina. Se encuentran asombrados, disfrutando de todo lo
que aprenden. Sin respirar, observan como el cirujano abre el
pecho de una paciente y muestra sus órganos vitales. Es
una dama de 39 años, pero su rostro arrugado y amarillento,
le da la apariencia de más de 60.
A simple vista el corazón está muy crecido, la válvula
mitral agrandada, tres arterias tapadas, y otras, que el experto
nos muestra completamente deterioradas.
Al revisar su expediente, encontramos que tenía 27 años
fumando una a dos cajetillas diarias, bebía frecuente,
y mantenía una alimentación parecida a la de millones
de personas hispanas, que no desayunan y comen mucha carne, azucares,
alimentos refinados, café, sodas, etc.
Es increíble, tenemos un maravilloso organismo y lo maltratamos,
lo atacamos, y él se defiende estoicamente, hasta que por
fin, se da por vencido y comienzan los dolores y lamentaciones,
¿Por qué esperar este desenlace cruel cuándo
podemos disfrutar de una salud extraordinaria?
Me encantan las palabras que se registran en las Sagradas Escrituras,
en Deuteronomio, capítulo 34:7 “Tenía Moisés
120 años de edad cuando murió. Sus ojos nunca se
oscurecieron, ni perdió su vigor” (*).
Nadie muere o envejece solo por vivir un número de años.
Moisés estaba fuerte y vigoroso, hasta que el Señor
le permitió descansar el sueño de la muerte.
Quiero desafiarte, a siga los diez principios básicos
de la salud. Los he aprendido en mi experiencia médica
de más de 30 años.
1) La alimentación es el hábito que más
influye en la salud. Todos sabemos que somos lo que comemos y
que tarde o temprano, a veces mucho, más temprano que tarde,
las personas se dan cuenta, que no se alimentaron con sensatez
y moderación. Por lo tanto, es necesario tener una dieta
variada, completa y equilibrada, evitando las grasas saturadas
y los alimentos refinados y usando el aceite de olivo virgen desde
antes de la pubertad y hasta el fin de la vida.
Según la doctora Lina Badimón, Maestra del Centro
de Investigación Cardiovascular CSIC-ICCC, de Barcelona,
"los estudios poblacionales demuestran la relación
del aceite de oliva con los vasos sanguíneos y el corazón,
y hay base científica para decir que este alimento previene
las enfermedades cardiovasculares, reduce el riesgo coronario
y tiene un papel protector sobre la hipertensión arterial".
Estas son algunas de las conclusiones del primer Congreso Internacional
Sobre Aceite de Oliva y Salud (CIAS 2004), celebrado en Jaén,
España, donde se han reunido más de 300 expertos
de todo el mundo para pasar revista a las últimas investigaciones
y evidencias científicas sobre los efectos saludables y
protectores del denominado "oro verde", el zumo natural
de la aceituna.
2) El Ejercicio. Nuestro complejo organismo, fue diseñado
para el movimiento. La inactividad produce mucho daño.
Múltiples estudios científicos han demostrado que
el practicar de 30 a 40 minutos de ejercicio diario, 3 a 4 veces
a la semana, proporciona corazón, pulmones y arterias más
fuertes, combate la hipertensión arterial, la obesidad
y contribuyen a mejorar la diabetes, la osteoporosis, glaucoma
y muchas otras enfermedades, pero sobre todo, detiene el envejecimiento
prematuro.
3) El agua. Más de 60% de nuestro cuerpo es agua. El 70%
de nuestro cerebro es agua. El agua es la bebida del cielo para
el cuerpo. Es necesario beber por lo menos, 8 ó más
vasos de agua al día.
4) El Reposo. Lo mínimo para los adultos son 7 horas de
sueño, y si puedes a medio día, tomar una siesta
de 10, 15, 30 minutos, será súper para mantenerte
alegre y saludable. ¿Sabías, que mientras duermes
las neuronas se limpian de los desechos metabólicos que
han ido acumulando? El creador de tu cuerpo, te dio 6 días
para trabajar y el Séptimo para descansar y recargar las
baterías. Génesis 2:1-3, Éxodo 20:8-11. (*)
5) Vive y ama cada minuto de tu existencia ¡Imagínate!
¿Cuántos millones de personas han muerto, mientras
lees éste artículo? Pero tú estás
vivo, disfruta de todo lo que haces.
6) Di, NO a las drogas de cualquier tipo, tu cuerpo no necesita
ningún toxico.
7) Disfruta del sexo con tu cónyuge, rechaza el contacto
sexual fuera y antes del matrimonio. Recuerda, “caras vemos, SIDA
no sabemos”.
8) Los ancianos más sanos y felices, son los que han dedicado
mucho tiempo a servir a sus semejantes.
9) Ríe, cuantas veces puedas durante el día. La
RISA puede reducir la presión sanguínea, combatir
el estrés, potenciar el sistema inmunológico (sistema
de defensa) y transformar mucha energía.
10) Las personas más sanas y de mayor longevidad, son
las que tienen una base espiritual. Tienen un núcleo religioso
donde comparten su fe, confianza y esperanza. Esto produce una
disposición mental, una paz contagiosa, que beneficia a
la salud mental, física y da un crecimiento espiritual
asombroso.
Amigo mío, amiga mía, disfruta de la vida sabiamente
y gozaras la tercera etapa de tu vida al máximo.
Por: Por Joaquín Cázares, MD.
, MPH