22 al 25 de Febrero
22 de Febrero
POR AMOR DE SU NOMBRE
Porque tú eres mi roca y mi castillo; por tu nombre me guiarás y me encaminarás. Sal. 31:3.
Este es un salmo de aparentes contradicciones. El salmista afirma que el Señor es su roca y su “fortaleza”, pero en el versículo 10 se lamenta: “Porque mi vida se va gastando de dolor, y mis años de suspirar”. ¿Qué tipo de roca o fortaleza es esa, que no puede sacarlo de la tristeza y de los gemidos?
Este salmo es una fotografía de la realidad humana. Es la lucha entre la fe y los sentimientos. De un lado, la confianza y la certidumbre. Del otro, la duda y la ansiedad. “Yo sé que Dios me va a proteger, pero ¿y si no me protege?” Este es el frecuente drama del cristiano.
El versículo de hoy nos da la seguridad de que Dios actuará. El salmista enfatiza: “por tu nombre me guiarás y me encaminarás”. Aquí aparece la teología del conflicto cósmico y la razón del sufrimiento humano.
¿Por qué el enemigo trae dolor, lágrimas y tragedias a los hijos de Dios? Porque quiere que la criatura piense que el sufrimiento es causado por Dios y así se rebele contra el Creador. Fue por eso que Satanás le dijo a Dios con relación a Job: “Extiende ahora tu mano, y toca su hueso y su carne, y verás si no blasfema contra ti en tu propia presencia”. Después, el relato afirma:
“Entonces salió Satanás de la presencia de Jehová, e hirió a Job con una sarna maligna desde la planta del pie hasta la coronilla de la cabeza”.*
¿Quién es el que trae sufrimiento al ser humano? Satanás. Pero él quiere que tú pienses que es Dios el que te hace sufrir. Ante esta realidad, David dice: “por tu nombre me guiarás y me encaminarás”.
Cuando tú sufres, está en juego el nombre de Dios. Su carácter y su soberanía. El enemigo hace que tú cierres los oídos a los consejos divinos y que termines lastimándote. Inmediatamente después, coloca en tu mente la idea de que Dios es injusto, que no se acuerda de ti o que te abandonó. En esa hora es cuando Dios será tu roca y tu fortaleza. Te extenderá la mano, por dos razones. Porque te ama y quiere verte feliz, y también porque su nombre está en juego. Cada vez que tú sufres, los ángeles del universo están ansiosos para ver cómo reaccionas. Con tu manera de reaccionar estarás enalteciendo la misericordia divina o denigrando el carácter del Creador.
Por eso, hoy, descansa en las promesas de Jesús. “Porque tú eres mi roca y mi castillo; por tu nombre me guiarás y me encaminarás”.
*Job 2:5,7.
23 de Febrero
¡SE DISCRETO!
Como zarcillo de oro en hocico de un cerdo es la mujer hermosa y apartadas de razón. Prov. 11:22.
El proverbio de hoy no se refiere exclusivamente a la mujer. El tema del texto es la falta de discreción en el ser humano. La palabra original traducida por ‘apartada de razón’ o que ‘no tiene discreción’, es tá’am, que significa “sabor”. El hombre o la mujer sin discreción es como la sopa sin sabor, nadie quiere la receta y si alguien la acepta es solo por necesidad. Nadie la soporta.
La figura que Salomón usa es pintoresca. Cierra los ojos e imagina una cerda tratando de ser bonita, con una joya de oro en el hocico. Continúa siendo una puerca. Su problema no es la falta o la existencia de este o de aquel adorno. Su problema es ser cerda.
Cuando era pequeño le oía decir a mi padre: “quien nació para ser puerco, siempre será puerco”. Esta es una verdad natural. La ciencia no inventó ni descubrió ninguna manera de hacer que el puerco deje de ser puerco. Pero en el reino de Dios hay algo que la ciencia no puede explicar: los milagros.
La Biblia habla del milagro de la conversión como la realidad más contundente de las realidades. Si hay algo que el puerco no puede tener es discreción, sentido común y buen criterio, virtudes que hacen a una persona atractiva, pero la Biblia afirma que cualquier ser humano que se acerca a Jesús y lo busca diariamente, recibe de él sabiduría.
Conocí gente con una personalidad horrible. Nadie los aceptaba, no tenían amigos y, aunque prósperos financieramente, se sentían vacíos y solitarios. Un día, esas personas se encontraron con Jesús. Lo aceptaron como su Salvador y sucedió algo que nadie puede explicar. Parecía una metamorfosis, un proceso de transformación increíble.
El apóstol San Juan fue uno de ellos. Cuando llegó a Jesús era conocido como “el hijo del trueno”, como le decían a su padre, pero al convivir con el Maestro se transformó en el discípulo del amor.
¿Te sientes feliz con tu manera de ser? ¿Crees que hay algo que debes cambiar? Acude a Jesús, permanece con él, búscalo todos los días y te sorprenderá con la transformación que sucederá en tu vida. Sin Jesús, somos “como zarcillo de oro en hocico de un cerdo, [como] la mujer hermosa y apartada de razón”.
24 de Febrero
LA VERDADERA RIQUEZA
Visitas la tierra, y la riegas; en gran manera la enriqueces; con el río de Dios, lleno de aguas, preparas el grano de ellos, cuando así la dispones. Sal 65:9.
La sensibilidad del poeta encuentra belleza donde las personas comunes ven simplemente hechos. En el versículo de hoy el salmista ve a Dios como un jardinero amoroso y preocupado con su jardín. “Visitas la tierra y la riegas...”, dice el poeta.
Si tú recuerdas que la mayor parte de las tierras bíblicas eran desiertas, entenderás todavía más el cuidado maravilloso del Creador con su creación.
Dios no hizo los desiertos. Creó vida, vegetación, animales, un mundo dinámico que explotaba en una fiesta de colores y música. Fue la entrada del pecado lo que trajo la muerte, los desiertos y las sequías.
En el versículo de hoy, David retrata a Dios enriqueciendo la tierra copiosamente. Así es con Dios. A él le gusta la abundancia, “preparas el grano para ellos”, para que el pueblo tenga el alimento en el momento que lo necesita.
Para cumplir sus propósitos, Dios usa la lluvia. El poeta habla del río de Dios, lleno de aguas. Los ríos de las tierras bíblicas no son enormes, corno el Amazonas o el Nilo. El río Jordán es como un arroyo. Pero es un arroyo constante. No cesa de irrigar la tierra y traer vida.
Una vida sin Cristo es como un desierto. El otro día conversé con una persona que me dijo: “Mi vida es un desierto. No tengo trabajo, ni amigos, ni familia y ahora ni salud”.
Este hombre me hablaba del dolor que sentía al ver a los amigos de la juventud prósperos y felices. “En qué me equivoqué? ¿Qué hice mal?”, preguntaba ansiosamente.
Cuando le hablé de Jesús, mostró indiferencia. Nunca le prestó atención a las cosas espirituales. Para él “ser honesto y respetar a las personas” era la mejor religión, y eso era suficiente, decía.
Pero la realidad estaba diciendo lo contrario. Su vida no estaba enriquecida, como dice el salmo. Se sentía árido, seco, improductivo. Antes de iniciar tus actividades de hoy, di con David: “Visitas la tierra y la riegas; en gran manera la enriqueces; con el río de Dios lleno de aguas, preparas el grano para ellos, cuando así lo dispones”.
25 de Febrero
¿MALDAD O DIVERSIÓN?
El hacer maldad es como una diversión al insensato, mas la sabiduría recrea al hombre de entendimiento. Prov. 10:23.
Cuatro jóvenes de la clase media alta volvían de una fiesta cuando vieron a un hombre durmiendo en el banco de una parada de ómnibus. Uno de ellos tuvo la idea y los otros concordaron. Compraron tres litros de alcohol, lo rociaron y le prendieron fuego. El hombre se transformó en una antorcha humana, mientras los jóvenes huían riéndose a carcajadas.
El cuadro que acabo de describir no es una historia para hacer una película de terror. Sucedió en la capital de un gran país. Los abogados de los jóvenes presos, alegaron que sus clientes no querían cometer un crimen, que “solo querían divertirse”.
Hace casi veintitrés siglos que Salomón describió a este tipo de personas. Lo único que le faltó fue escribir el nombre de estos cuatro jóvenes. Hay gente que solo quiere “divertirse”, pero va dejando un rastro de dolor, sangre y sufrimiento en personas inocentes.
Esa gente comienza con cosas consideradas inocentes, como colocar una cucaracha en el bolso de una chica o tirar a un compañero vestido a la piscina. Actitudes “de chicos” que son festejadas. Más tarde, serán paredes pintarrajeadas y monumentos públicos depredados, después “picadas” de vehículos “tuneados* por las calles de la ciudad y, finalmente, asesinatos u otros delitos mayores. Todo en nombre de la diversión. A veces, los padres son los primeros defensores de las “picardías” de sus hijos.
¿Qué tipo de persona eres tú? ¿Qué clase de hijos estás criando? ¿Qué clase de educación les estás dando? ¿Justificas los errores de ellos? ¿Tratas de “explicar” sus deslices? La paternidad es un don del cual un día el ser humano tendrá que rendir cuenta.
Cuando el fundamento es Cristo, los valores espirituales son parte de la educación. No apenas los valores morales. Generalmente la persona es moral para los otros, pero es espiritual para Dios, que todo lo ve. Es posible tener valores morales y no espirituales. Pero es imposible ser espiritual y no tener valores morales.
Reflexiona hoy en tus actitudes. Como ser humano, como padre, como educador, no comiences las actividades de este día sin recordar que “El hacer maldad es como una diversión al insensato, mas la sabiduría recrea al hombre de entendimiento”.
* Nota del editor. Se refiere a automóviles modificados para competir en carreras urbanas clandestinas.